La difícil pero indispensable evaluación de los legisladores

Con la discusión de la reforma a la Ley Federal del Trabajo los diputados y senadores viven una de esas etapas de protagonismo, en que nuevamente surgen escándalos sobre su pobre desempeño. Qué si asisten, qué hacen durante las sesiones, cómo votan y un prolongado etcétera. Antes de la transición el debate sobre los legisladores era la sumisión al Presidente y el ‘mayoriteo’ a la oposición. Con la pérdida de la mayoría en la elección de 1997, todo cambio. En principio eran grandes las esperanzas que traía el equilibrio de poderes. Ha la postre los resultados han sido decepcionantes, pues muchos de los problemas nacionales se hayan en el legislativo en una interminable discusión. El poder del Congreso ha servido para paralizar.

Mucho se ha dicho de los legisladores, mucho con razón, mucho sin ella y nunca aplicable a todos. Lo que es cierto es que evaluar el desempeño de un diputado o un senador es sumamente complejo. No solo por la tarea que desempeña, sino por las expectativas del ciudadano, y sin que pretenda ser exhaustivo revisemos a continuación algunos aspectos.

Asistencia a sesiones. Sin duda el aspecto más visible, pero no el más relevante. Indispensable pero no suficiente para evaluar el desempeño. Es como la asistencia a la escuela, no basta. Hay que destacar además que la asistencia más importante de un legislador no es al pleno, sino a comisiones donde se desarrolla la mayor parte del trabajo parlamentario.

Intervenciones en tribuna. Sin duda un parámetro engañoso. Hay legisladores que suben a tribuna con un despropósito tras otro, que revientan los debates y que eternizan las sesiones. Por otro lado el debate es indispensable en la vida parlamentaria y hay enormes contribuciones a la vida pública realizadas desde la tribuna del Congreso.

Presentación de iniciativas. Otro dato esquivo. Es la tarea fundamental del legislador, pero sobran casos documentados de iniciativas sin sentido que son presentadas por protagonismo de su autor. También el solo número nos dice poco, pues hay iniciativas de un artículo y las hay de leyes completas, con quizá cientos de artículos.

Gestión ante el ejecutivo para que destine recursos. Sin duda un tema valioso que se traduce en resultados concretos cuando se hace bien. Es uno de los temas que más contribuyen al lucimiento de los legisladores, su principal problema es que no es la principal tarea del legislador (si es que debiera serlo) y muchas veces se obtienen los recursos a cambio de la aprobación o rechazo de una modificación legislativa. Puede plantear un dilema ético y hay magníficos legisladores que jamás buscan un peso del ejecutivo.

Atención ciudadana. El diputado que dedica todo su tiempo a atender ciudadanos y visitar su distrito y llevar peticiones ante las instancias gubernamentales puede ser el sueño de muchos electores, pero al Estado le sirve de poco pagar generosamente por un ejército de gestores profesionales, lo que necesita son representantes de los ciudadanos que elaboren y revisen las reglas que nos rigen

Como puede concluirse no es una tarea fácil evaluar a nuestros representantes. Pero sin duda es tarea indispensable, por supuesto, sería mas útil si hubiera reelección para premiar a los buenos y castigar a los malos. Muchos son los temas pendientes, lo que es verdad es que de la calidad del parlamento en buena parte depende la calidad de la vida pública.

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