Todos juegan el juego de la CNTE

La CNTE, tan conocida para los michoacanos y tan desconocida para la mayoría de los mexicanos, especialmente en la Ciudad de México saltó en unos pocos días a la escena nacional. Por supuesto para esa mayoría de desconocedores, los actos de la CNTE resultan burdos y le dan la más simple interpretación: los maestros de las entidades con el peor desempeño educativo se oponen en forma pedestre a ser evaluados. Pero la CNTE es un movimiento magisterial de larga historia, con un largo y retorcido colmillo político, experta en enfrentar a los gobiernos de todo sino y con vastos recursos propios.

Para muchos resulta incomprensible que la CNTE se oponga a una reforma que ya está en curso, merced a la cual se ha modificado ya el texto constitucional y que cuenta con el respaldo casi unánime de los partidos políticos. Pero la oposición callejera de la Coordinadora dista mucho de ser una necedad. Para esta organización – un típico grupo de presión según el librito del análisis político – representa una oportunidad de oro para fortalecerse y ampliar su influencia. Comparto algunas razones.

La primera conclusión que salta a la vista es que el gobierno de Peña Nieto subestimó a la CNTE. Cuando planificó la estrategia política para sacar adelante la reforma educativa se concentró en el SNTE y diseñó un golpe fulminante contra Elba Esther Gordillo que desmovilizó a la organización y le dejó una dirigencia con la que negociar a modo, pero se olvidó de la disidencia de la propia Gordillo, que ha combatido a la cúpula sindical desde tiempos de su antecesor Carlos Jongitud Barrios y que en su caída y en la pasividad del SNTE ve una oportunidad de avanzar en su lucha por el control del sindicato, al interior del cual, a pesar de la conformidad mostrada con la reforma existe desconfianza de la misma.

La CNTE ha sido un socio permanente de la izquierda al igual que otros sindicatos y organizaciones de base del país. Durante más de dos décadas todas esas fuerzas fueron comandadas sin duda por el PRD quien enarbolaba sin cortapisa sus banderas por radicales que estas fueran. Pero hoy el liderazgo de la izquierda está en disputa. La escisión de López Obrador y la fundación de Morena tiene al PRD en vilo. El Movimiento Ciudadano y el PT están más cerca de Morena, al igual que muchos de los movimientos sociales y sindicales. Los actuales dirigentes perredistas para diferenciarse de AMLO han optado por una posición más de centro y una estrategia de conciliación, pero eso puede llevarlos a distanciarse de socios tradicionales como la CNTE.

Así la Coordinadora tiene dos razones para manifestarse con virulencia en este momento. Para demostrar al PRD y a Morena sus capacidades de movilización y de negociación, para recordarles que es un aliado valioso, quizá indispensable y que sin su estructura retener los gobiernos de Guerrero y Oaxaca, o recuperar el de Michoacán es impensable. Para recordarles que sus dirigentes quieren seguir ocupando posiciones clave en las directivas partidistas y beneficiándose de candidaturas y cargos de elección popular como hasta ahora, y que están listos para escuchar las propuestas de uno y otro bando de la fragmentada izquierda.

Por otro lado – la segunda razón – la CNTE está poniendo a prueba a su aliado histórico. La participación en el Pacto por México y las alianzas electorales con el PAN no son de su total agrado, menos tras la aprobación en fast track de la reforma constitucional en materia educativa y lo que se suponía se replicaría con las leyes secundarias. Por eso la Coordinadora ha dado un manotazo en la mesa, le está diciendo al PRD que no está dispuesto a ir con ellos más allá, especialmente cuando Morena levanta sin reparos las banderas opositoras a la reforma educativa y vela armas de cara a las reformas energética y fiscal. Está poniendo a prueba a Mancera como gobernante emanado del PRD quien todavía le sopla al jocoque después de hechos como los del primero de diciembre y el 10 de junio en que manifestaciones de grupos radicales de izquierda terminaron mal.

Por supuesto, ya encarrerados, los maestros disidentes están poniendo a prueba al gobierno federal, son la avanzada de lo que vendrá con las reformas energética y fiscal. Y de pasada le están dando una sacudida (otra más) al Pacto por México, que para mantener al PRD, cuya permanencia pende de alfileres, ha impulsado una amplia tolerancia a las acciones de la Coordinadora y le ha dado ya una victoria legislativa difiriendo la discusión de la Ley del Servicio Profesional Docente, la joya de la reforma, para molestia del PAN con lo que el ataque al Pacto se magnifica.

Como ustedes pueden ver, la CNTE ha puesto en marcha una estrategia que le reporta dividendos en múltiples frentes y amplia su poder en el seno de las izquierdas. Por tanto podemos esperar que sus movilizaciones escalen, pero administrando los tiempos con frío cálculo para seguir maximizando su renta política. Recurso y tiempo le sobran, actúa por su cuenta y le ha puesto el tablero al PRD y hasta al Gobierno Federal para que jueguen su juego.

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Un comentario en “Todos juegan el juego de la CNTE

  1. Lo que estamos viendo el día de hoy con las manifestaciones de la CNTE es una probadita de lo que vendrá con la oposición reforma enérgetica donde abiertamente la parte más radical de la izquierda políticamente (AMLO y MORENA) participarán activamente. No dudo que hayan mandado a la Coordinadora por delante para probarle el agua a los tamales.

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