Los acuerdos fallidos

Ya en esta columna lo he dicho con claridad: la salud de un hombre dedicado a la vida pública no es un asunto privado. Y sí lo digo por Fausto Vallejo, de quien me sorprende su declaración de que desea reasumir la gubernatura del estado, porque es un político profesional que no desconoce las consecuencias de su dicho, ya no digamos las de su regreso, y que sabe que este trae inestabilidad al estado y confrontación a su partido y al interior del gobierno estatal.

En la vida política la actividad gira en torno a lo que se acuerda y a lo que queda libre para que cada actor lleve adelante su agenda. Es evidente que hoy vivimos las consecuencias de que los acuerdos que llevaron a Fausto Vallejo, primero a la candidatura del PRI y luego al  gobierno de Michoacán no consideraban las eventualidades que se han enfrentado, y que los arreglos que se establecieron para atender estas contingencias, no han sido satisfactorios. Ahora me explico.

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Tras años de confrontación en el PRI, los dos grupos que conservaban espacios de poder a pesar de las derrotas que sufrió ese partido en la primera década del siglo, el de Jesús Reyna que mantuvo la presidencia estatal del partido, importantes espacios parlamentarios y presidencias municipales y el de Fausto Vallejo afincado en la alcaldía de Morelia y en su popularidad personal, pactaron la candidatura de este último a cambio de diversos espacios en el eventual gobierno, empezando por la Secretaría de Gobierno para el primero.

Este acuerdo suponía que Fausto Vallejo estaría al frente del Gobierno del Estado todo el periodo y abría la puerta para que Jesús Reyna buscara ser su sucesor. Pero con la enfermedad de Fausto y el interinato de Reyna las cosas han cambiado. Jesús Reyna ya no puede ser candidato a la gubernatura en el 2015, ha quedado impedido constitucionalmente y ha tenido que asumir el desgaste y enfrentar serios problemas ante la ausencia de Vallejo.

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 Al conocerse la gravedad real de la enfermedad y producirse la ausencia del mandatario electo, hubo un nuevo pacto entre estos políticos que no ha salido bien. Dan fe de ello la incertidumbre en los plazos de las licencias, los cambios en el gabinete, las secretarías acéfalas, las declaraciones de los familiares de Vallejo y finalmente el anuncio personal de su regreso y el silencio que al respecto guarda, no solo Jesús Reyna sino su Secretario de Gobierno Jaime Mares.

La opacidad en torno a la enfermedad de Fausto Vallejo solo le sirve a él mismo, le da un margen de maniobra que el reconocer su enfermedad o definirse sobre su regreso le arrebataría. Se ha valido de la especulación para mantener su poder de negociación. Eso solo lo hace quien no esta satisfecho con el arreglo alcanzado. Jesús Reyna ha sido impecable en su institucionalidad hacia Vallejo pero en algún punto necesitó – sigue necesitando – tomar en sus manos el gobierno, con todo lo que ello implica, y en algún punto de esa asunción de atribuciones, ha incomodado a Fausto – o a sus allegados – al punto de decidir su regreso sin importar las condiciones en que se encuentre, ni el tiempo que pueda despachar como gobernador.

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El simple anuncio abre una nueva ronda de negociaciones sobre la conducción del gobierno en Michoacán. Las preguntas son muchas: ¿Regresa realmente Fausto Vallejo? ¿Cuál es el papel de Jesús Reyna en este caso? ¿Cómo se cubrirán las vacantes en el gabinete? ¿Qué pasará si Fausto Vallejo no puede desempeñar el cargo? ¿Se ausentará de nuevo? ¿Qué ocurre en ese caso?

Las consecuencias son mayúsculas. En tanto se resuelve la disputa palaciega, los asuntos del gobierno michoacano se administran hasta donde la incertidumbre deja. En particular el refinanciamiento de la deuda, que es el principal problema del estado, sigue y seguirá detenido. La seguridad pública está en manos de la Federación, que no se ocupará de los temas que corresponden al fuero común como el robo o la extorsión. Por supuesto la agenda de desarrollo económico y la obra pública se mantienen al mínimo, en principio por falta de recursos, pero también porque no hay un rumbo definido.

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Todo esto solo es en perjuicio de los ciudadanos. Decía yo al comienzo de estas líneas que me extrañaba de Fausto. Me extraña de él y me extraña del PRI. Los que se consideran así mismos como maestros de la operación política, los eficaces, los experimentados, enfrentan una crisis producto de la falta de acuerdos mínimos y del uso del espacio público como un campo de batalla para la defensa de sus intereses, y los daños colaterales de esta batalla los estamos padeciendo todos. La parte más inquietante es que esto no se resolverá durante la presente administración, no hay forma. Parece que los michoacanos tendremos que aguantar hasta el 2015 y fijarnos muy bien a quien le damos nuestro voto entonces.

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