El largo camino a la normalidad

En Michoacán se vive un estado de excepción por la vía de los hechos. Y no es esto necesariamente malo, quizá era el único camino posible tras el repliegue de las fuerzas del orden de la Tierra Caliente por más de un año, la pasividad y debilidad del gobierno estatal, la perversa tolerancia de los grupos de autodefensa y el riesgo del estallido social. El despliegue sin precedente de fuerzas federales y el nombramiento de un enviado dotado de poderes metaconstitucionales para por la vía del ejercicio del poder real, fáctico de la Presidencia de la República poner orden en una importante fracción del territorio michoacano en que no podemos hablar sino de una situación de estado fallido.

 Puede que no haya existido otro camino cuando se encendieron las alarmas en el Gobierno Federal. Sin duda hubo otros caminos que durante el año en que el gobierno de Enrique Peña minimizó el problema, durante el año en que el secretario Osorio Chong no le dedicó la atención y los recursos necesarios, el año en que el enfermo gobernador Vallejo y su equipo hicieron oídos sordos concentrados en su disputa doméstica por el escaso poder y los escasos dineros del gobierno estatal. Sin duda hoy, tras la llegada de Alfredo Castillo, de las numerosas tropas, de los primeros éxitos, las cosas parecieran cambiar pero los problemas no se resolverán de forma tan sencilla.

 Porque el gran reto del Gobierno Federal – ya vimos que el Estatal es prácticamente inexistente –  no es detener algunos líderes del cártel de Los Caballeros Templarios y detener el avance de los grupos de autodefensa. Es volver la Tierra Caliente y a Michoacán a un estado de normalidad, de gobernabilidad democrática, a través de sus órganos de gobierno ordinarios y sin la presencia de un ejército de militares, marinos y policías federales.

 La parte fácil será golpear a Los Caballeros Templarios y desarticular sus operaciones criminales más evidentes. Mucho más difícil será neutralizar sus poderosas redes de extorsión a empresarios, productores y a los gobiernos municipales, que se han convertido en su principal fuente de ingresos. El primer efecto cucaracha se presentará hacia otros municipios del estado y solo después hacia estados vecinos. También su red de complicidades y corrupción al interior del gobierno estatal puede permanecer intacta a pesar de los esfuerzos del comisionado Castillo.

 Desarmar a los autodefensas no será sencillo. Haberles permitido que se armaran y usado su desesperación para golpear y debilitar a los criminales tiene  consecuencias: hoy tenemos una fuerza paramilitar suelta en Michoacán, que con razón, considera que desarmarse es suicida y que por tanto resistirá los intentos del gobierno de desarticularla. No se puede levantar un movimiento armado y después disolverlo como si fuera una junta de vecinos, porque sus integrantes se juegan la vida y cuanto tienen en ello.

 El acuerdo firmado – ya he dicho que nada trae más alegría al corazón de un priísta que firmar acuerdos – es una ruta aspiracional pero no operativa. Indudablemente los autodefensas dejarán grupos residuales de hombres armados que a mediano plazo serán un nuevo problema de seguridad. Son los futuros delincuentes, los futuros perseguidos por la justicia.

 El tema económico es una pesadilla. Reactivar la economía estatal llevará años, y eso hará que la violencia siga encontrando un caldo de cultivo favorable. Las medidas anunciadas por Rosario Robles en su visita a Apatzingán primero son redundantes, pues anuncia todo lo que ya existía, son insuficientes y son paliativas, pues van a reforzar la red de protección social pero no a la generación de riqueza.

 Y en el horizonte se avista ya el proceso electoral del 2015. La primera elección concurrente y la más grande de la historia michoacana, en el contexto de mayor inestabilidad política, con los actores más deslegitimados y la autoridad más débil que hayamos tenido en la historia moderna del estado. ¿Cómo afectará la crisis de Tierra Caliente la elección de gobernador? ¿Será posible elegir ayuntamientos y diputados en los municipios de la región?

 Otro tema del que hoy se habla poco pero que tendrá gran relevancia es el enjuiciamiento del centenar de detenidos, presuntos delincuentes, que se han acumulado hasta hoy y los que vendrán. Pues tan importante como batir a los criminales aun en libertad por las sierras del sur del estado, tarea nada sencilla, y aprender a las cabezas visibles de la organización, es asegurarles una condena y asegurarse de que la cumplan sin privilegios y sin poder seguir operando sus actividades delictivas desde la cárcel.

 La ruta es muy compleja y llena de peligros. Requerirá una visión de estado que hasta ahora los gobernantes federales, mucho menos los locales han mostrado. La oposición tampoco. Eso puede ser lo más preocupante. Esperemos que la crisis saque lo mejor de todos y yo me equivoque, para que podamos andar ese largo camino y regresar a la normalidad.

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