Michoacán a medio río

Con más pena que gloria han transcurrido 24 de los 44 meses de la administración de Fausto Vallejo al frente del Gobierno de Michoacán. No solo por lo breve de la administración o por la mala salud del mandatario, que lo obligara a estar de licencia una cuarta parte de ese tiempo. El gobierno actual se ha caracterizado por la parálisis, el desacierto y la incapacidad. Los problemas heredados no se han resuelto, se han agravado y el sello de la administración ha sido la contención.

images

Culpar en exclusiva del lamentable estado de Michoacán a Fausto Vallejo y su gobierno sería desproporcionado. Nuestro Estado ocupa desde hace mucho tiempo los últimos lugares en los índices nacionales que refieren progreso y los primeros en los que refieren atraso y conflicto.

En Michoacán, sin definiciones estratégicas sobre su destino, la inversión en infraestructura ha sido magra y errática por décadas. Las condiciones de pobreza y marginación han permitido el crecimiento de los conflictos sociales y de la delincuencia, y ambas con la complicidad de sucesivos gobiernos se volvieron inmanejables. Aunado a ello, las malas administraciones endeudaron sin provecho al gobierno, destruyeron sus capacidades y la crisis de las finanzas públicas terminó por contagiarse a la economía local.

Entonces ¿cuál es el papel del actual gobierno en esta triste historia?

Su incapacidad para romper con las inercias, ya no digamos en generar una estrategia de prosperidad, sino en atajar los vicios recibidos e iniciar su corrección. Pero el gobierno de Fausto Vallejo buscó refugio ante la tormenta y decidió esperar que transcurriera su breve mandato, aprovechando lo bueno, ejecutando pequeñas acciones bien vistas por la sociedad y conteniendo los problemas, tal como hizo cada vez que fue alcalde de Morelia. Lo que no consideró es que la dimensión de los problemas estatales era muy distinta de los problemas de la capital y que además, estos se habían catalizado con algunos hechos fortuitos, hasta volverse inmanejables.

images-3

Fausto Vallejo siempre rehuyó el tema de seguridad. En su último periodo como alcalde de Morelia incluso trató de regresar la corporación de tránsito municipal al Gobierno Estatal. Pero ya como gobernador tuvo que enfrentar una delincuencia que había crecido al amparo de complicidades y en medio de la pobreza del Estado, y eludió el problema hasta que los grupos de autodefensa pusieron el estado al borde de la ingobernabilidad. Ahora como gobernador le ha cedido a la Federación el manejo de la seguridad, pero su responsabilidad en el tema es inevitable.

images-4

El actual gobernador en sus encargos como alcalde siempre dispuso de abundantes recursos y de finanzas sanas. En sus cargos anteriores, él tomaba los créditos y ejecutaba las obras, las siguientes administraciones pagaban. En el Gobierno del Estado le ocurrió al revés. La deuda ilegal y tóxica heredada por Leonel Godoy asfixió rápidamente su administración, que ha sido incapaz de reestructurar los pasivos, pagar las obligaciones y determinar las responsabilidades de sus predecesores. El botón de muestra: tres secretarios de administración en 24 meses.

Fausto Vallejo siempre manejó bien los grupos de presión. Entre la disponibilidad de recursos y la alianza política mantuvo de su lado a comerciantes ambulantes, recolectores de basura, Antorcha Campesina y demás especies de organizaciones. Pero la CNTE es otra historia. Acostumbrada a las prebendas que le concedieron las administraciones perredistas y sin ninguna posibilidad de alianza política, espoleada por la reforma educativa de Peña Nieto, los maestros y sus aliados le han planteado al gobernador un dilema que no atina a resolver. Entre otras cosas porque aplicar la ley no está en su ADN.

images-2

Sin ser los únicos, estos tres factores detonaron la crisis de gobernabilidad que concluyó con la intervención del Gobierno Federal y el nombramiento de un funcionario con atribuciones metaconstitucionales, sin precedente en nuestra historia moderna. En Michoacán se estrena el nuevo modelo de control del Presidente a los gobernadores. Fausto repite como un mantra que no ha sido desplazado y que no está supeditado a Alfredo Castillo. Creo que pretende convencerse a sí mismo.

images-1

No es fortuito que la publicidad estatal refiera como su mayor logro el apoyo del Presidente Peña. Para el náufrago el mayor éxito es sobrevivir. El apoyo fue tardío en materia de seguridad. Prevalecía la idea de “cambiar de estrategia”. El apoyo de gasto e inversión es insuficiente y su anuncio, tramposo. Los 45,500 millones de pesos son los mismos que año con año la Federación gasta en Michoacán, como parte de sus programas ordinarios. Más de la mitad de ese dinero ya está incluido en el Presupuesto del Estado para pagar los rubros de educación, salud y seguridad. Las estimaciones de apoyo adicional oscilan entre el 3 y el 5% de esa cifra, no más de 2000 millones.

Las nubes de tormenta siguen ahí. En los 20 meses  que restan al Gobernador Vallejo no parece que las cosas vayan a mejorar y todavía puede ser que nos tengan reservada alguna sorpresa. Pero, parafraseando al Maquío, es momento de dejar de llorar por lo que no fue y empezar a pensar, a construir el Michoacán que todavía puede ser y que es muy claro, que no vendrá del gobierno.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s