Ciegos, tontos, mezquinos y lo que falta

La semana pasada, el Gobernador de Michoacán hizo una de las más desafortunadas declaraciones de su prolongada carrera política, cuando afirmó que quienes no ven el “avance” en Michoacán son “ciegos, tontos o mezquinos”. Extraña de un político de ese nivel, rodeado de asesores y hábil para manejar la relación con los medios de comunicación un desplante como ése. Sin embargo, en el último año, hemos observado que la mecha del mandatario se ha vuelto más corta y le hemos visto reaccionar con enojo evidente ante críticas y descalificaciones.

Unknown-1

Otro episodio desafortunado fue cuando llamó a Luisa María Calderón “miserable” y “enferma del alma”, como reacción a una declaración de la senadora panista en relación con que existían rumores sobre la vinculación de uno de los hijos del Gobernador con la delincuencia organizada. Meses después cuando el rumor se refiere a la existencia de videos que demostrarían el hecho, Vallejo se ha mostrado mucho más mesurado en sus respuestas, si bien sigue negando estos hechos con vehemencia.

 Unknown

Cuando los cuestionamientos públicos se dieron en torno a su salud, Fausto Vallejo tampoco se mostro muy tolerante en sus respuestas. Se negó (y sigue haciéndolo) a dar información precisa y se refugió en un mal entendido derecho a la intimidad. Su última expresión al respecto fue un coloquial “ya chole” con esas preguntas.

En algún otro momento, Vallejo propuso dar un premio a los medios de comunicación que “hablaran bien de Michoacán”, y de castigar a los que “siempre hablan mal”. Esto es consistente con la línea que ha mantenido su gobierno de señalar que los medios, especialmente los nacionales, exageran los problemas del estado y que si todos destacaran lo bueno que tiene Michoacán las cosas estarían mejor. Esta postura, además de pueril, parece olvidar la naturaleza de la actividad periodística, pero más grave es tratar de incidir mediante zanahorias y garrotes sobre las líneas editoriales de los medios.

 Unknown-1

Sin duda estas reacciones son producto de cierta desesperación ante la dura realidad de Michoacán, que desentona absolutamente del discurso triunfal del gobierno. El problema de la comunicación gubernamental (en general) es que confunde las acciones con los resultados: desplegar nueve mil efectivos de las fuerzas federales en Michoacán es una acción, reducir el número de delitos es un resultado; construir comedores comunitarios es una acción, reducir el indicador de carencia alimentaria del Coneval es un resultado y al gobierno actual no le gusta que le digan que sus acciones no han producido resultados, al menos no todavía.

El 2014 es el año más violento en la historia de Michoacán desde 1998 según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que igualmente acreditan que los secuestros y las extorsiones que se incrementaron desde el último tercio del 2013 no han disminuido a pesar del Plan Michoacán. Morelia es la ciudad en que más se incrementó el número de homicidios dolosos hasta casi duplicarse. Esos son resultados hasta ahora, esperemos mejoren, pero en tanto no sea así no podemos documentar el optimismo.

El gobierno federal anunció la inversión de más de 45 mil millones de pesos en Michoacán, sin embargo, a la mitad del ejercicio fiscal muy pocas acciones están en curso y es ya evidente que el grueso de esos recursos corresponden a lo que el Presupuesto de Egresos de la Federación destina cada año para ejercerse en el Estado a través de los diferentes programas de gasto. Este resultado tampoco les gusta que se recuerde, pero en este tema, incluso las acciones están incompletas.

En su más reciente visita el Secretario de Hacienda Luis Videgaray señaló que el Gobierno Estatal ha ejercido menos del 20% de los recursos que a principio de año se otorgaron en una línea de crédito de Banobras, por aproximadamente 4,500 millones de pesos, que servirían para dar liquidez a la administración local, además de señalar un importante subejercicio de los recursos federales que están a cargo del gobierno estatal. Si aquí la inversión pública sería la acción y el mejoramiento de la actividad económica el resultado, pues estamos peor, porque ni la acciones se han ejecutado aún.

images-1

En este contexto se ha instalado el Comité Ciudadano para la evaluación del Plan Michoacán. Mal augurio que el día anterior se haya anticipado que el que no reconoce avances es ciego, tonto y mezquino. ¿Cómo podemos mejorar si todo señalamiento es recibido con intolerancia? ¿Quién se atreve a disentir, cuando hay premios para el que habla bien y castigos para el que habla mal? ¿Cómo puede la oposición acordar con un gobierno que reacciona con denuestos a los desacuerdos?

 images

Son todos estos malos datos para una democracia y preocupantes signos de deterioro de la capacidad de gobernar. La noticia además es peor, estamos a un año de las elecciones más numerosas de nuestra historia, en cuanto a puestos en disputa y los señalamientos y las críticas acaban de comenzar. Si esa será la postura del Gobernador Vallejo, tendremos un año de tormentas frecuentes.

Anuncios

El PAN y el Acuerdo por Michoacán: es hora de irse

Cuando el pasado 29 de agosto se firmó el Acuerdo por Michoacán yo dije que era forma sin fondo, un cascarón que apenas enlistaba algunas tareas básicas del Gobierno Estatal y pretendía vestirlas de grandes acuerdos políticos. Con la ausencia del PRD y la irrelevancia del resto, el PAN fue entonces el ancla del acuerdo. Durante dos meses el instrumento no ha reportado un solo avance y hoy la política estatal, con el regreso de Fausto Vallejo a la gubernatura, ha sufrido un profundo reacomodo que incluye la salida del impulsor del Acuerdo, Jesús Reyna, no sólo de la gubernatura sino de la Secretaría de Gobierno. A mí me parece natural que los ciudadanos nos preguntemos por la vigencia y viabilidad del Acuerdo. Pero especialmente para el PAN, repensar su permanencia en el mismo es obligatorio.

images

Fausto Vallejo desde su regreso a la gubernatura apenas se ha referido al Acuerdo por Michoacán. En entrevista ha dicho que si “falta alguno” en clara referencia al PRD, no se puede hablar de un gran acuerdo. En esto tendría razón si el Acuerdo estuviera en proceso de firmarse, pero en la circunstancia actual esta afirmación es más un desprecio por los firmantes, que un guiño a los que desairaron el instrumento, lo cual además hace sentido con dos hechos directamente vinculados a la licencia de Fausto Vallejo. Fue el PRD quien se unió al PRI para prorrogar su licencia y fue Fidel Calderón, en su carácter de Presidente de la Mesa Directiva del Congreso quien facilitó su reincorporación como gobernador. Aunado a las declaraciones sobre la honorabilidad de Leonel Godoy, es claro donde busca el gobernador a sus aliados.

images-2

El PAN, acertadamente, ha mantenido una postura mucho más incisiva sobre el regreso de Fausto Vallejo. Ha subrayado la necesidad, la obligación moral que tiene el gobernador de decir la verdad sobre su estado de salud y el daño que la incertidumbre sobre su permanencia y aptitud le provoca al estado. Me parece que ningún pacto que omita la condición del gobernador Vallejo y las medidas a tomar para dar gobernabilidad ante una nueva ausencia es insustancial.

Por otra parte, justo después de la reincorporación de Fausto Vallejo se desató una serie de eventos desafortunados de violencia del crimen organizado contra la población civil, que el mandatario estatal desestimó. Mientras el PAN habla de terrorismo, el Ejecutivo dice que es vandalismo. Los michoacanos son muy inquietos dice Vallejo Figueroa. La diferencia es fundamental. ¿Cómo podemos estar en un Acuerdo ante una visión divergente para abordar estos hechos tan graves?

Particularmente el tema del crimen es siempre delicado. No podemos olvidar que el PAN en su momento acusó al PRI y al propio Vallejo de haber ganado la elección con ayuda de la delincuencia organizada. De hecho la excandidata y senadora, Luisa María Calderón, una de las firmantes del acuerdo,     no ha quitado el dedo del renglón y recientemente desató la furia del recién llegado gobernador, quien en sus más tempranas reacciones la llamó miserable y enferma del alma, y se refirió a su cuestionada victoria electoral como un hecho que genera el rencor del panismo. El PAN fue generoso al dejar atrás el tema de la legitimidad del gobernador y la limpieza de la elección, y hoy ante un cuestionamiento, es Fausto Vallejo quien fustiga al PAN con un tema del que no saldrá bien librado si se debate abiertamente. ¿Se puede estar en un acuerdo con una contraparte así?

Unknown-1

Por otro lado, la parálisis del Gobierno Estatal se ha profundizado. No sólo los nombramientos de los titulares de la Procuraduría de Justicia y la Secretaría de Administración y Finanzas no han ocurrido, sino que se avizoran relevos en áreas fundamentales del ejecutivo como la misma Secretaría de Gobierno o la de Educación, con lo que la crisis del gobierno local puede agudizarse. Eso sin considerar que al interior del gabinete y del PRI hay una disputa por el poder entre dos grupos antagónicos.

Unknown-2

Yo creo que el PAN participó originalmente del Acuerdo por la inercia que sobrevalua los consensos, y cuya mayor debilidad es menospreciar los principios. La sociedad busca claridad en los actores políticos. No podemos decirle a todo el mundo, todo el tiempo, todo lo que desea escuchar. Quien sostiene posiciones claras se arriesga a no complacer, pero quien no toma definiciones se arriesga a perder su identidad.

El PAN se desdibujó peligrosamente tras su paso por el Gobierno Federal y con el Pacto por México a veces luce irreconocible. En Michoacán no debe exponerse a ser comparsa de un gobierno errático y débil, que no se pronuncia con firmeza sobre los asuntos que más preocupan a los michoacanos y que es incapaz de cumplir con sus funciones elementales y de resolver los grandes problemas del Estado.

Unknown